Comprar un vestido de novia puede no ser siempre tan glamouroso como fue el proceso para digamosMeghan Markle, pero además las novias tienden a cometer errores comunes que dificultan el proceso de encontrar el vestido perfecto para ellas. Algunos no tan graves (pro tip: deja tu ropa interior de encaje negro en tu casa y opta por un algo color piel, sin costuras para probarte los vestidos de novia), mientras que otros pueden ser increíblemente perjudiciales para el proceso de encontrar el vestido i-d-e-a-l.

Evita dar esos pasos en falso y caer presa de estos “no” para poder concentrarte en tu “sí”. Descubre los errores más comunes que las futuras novias cometen al comprar su vestido para el gran día.

1. Ir demasiado tarde… o demasiado temprano.
Idealmente, las novias deben comenzar a buscar el vestido diez meses antes de la fecha de su boda, y dado el caso, encargar el vestido a más tardar seis-siete meses antes de la fecha de su boda. En la mayoría de los casos, los vestidos de novia se fabrican por encargo, lo que significa que el proceso de creación no comienza hasta que se toman tus medidas, se ordena la tela y se paga el depósito. ¡Toma tiempo! Así que los plazos de entrega inferiores a seis meses se suelen considerar pedidos “urgentes”, y es posible que te cobren tarifas adicionales. Por otro lado, evita comprar demasiado pronto. Ver demasiados vestidos con demasiada antelación nublará tu juicio y terminas prolongar la decisión, o lo que es peor, arrepintiendote.

2. Venir acompañada de muchas personas. 
Estamos seguras de que tus amigas son encantadoras, pero asegúrate de mantener a tus acompañantes en el mínimo, lo más íntimo posible. O como dirían por ahí, evita tener “demasiados chef en una sola cocina”. Pero ¿cómo decidir quiénes sí o quienes no? Sé honesta y descarta a esa dama de honor que a veces es un poco celosa, así como con la que no compartes ni un ápice de estilo.

¿Quién te alienta y quién te hace sentir inseguro? Invita a quienes te quieren lo suficiente como para decirte la verdad sin ser hiriente y lleva a quien creas que entiende tu estilo personal, tiene buen gusto y puede ser una gran ventaja en el proceso, incluso si esa persona no es tu mejor amiga, madre, o abuela. Y si realmente te sientes perdida, lo mejor es que contrates a un estilista.

3. Dar demasiado poder de decisión a los demás. 
Aunque no es fácil rechazar las opiniones de los demás, este es tu vestido, por lo que debes tener la última palabra sobre la inspiración y el estilo. Antes de tener en cuenta sus opiniones, toma tu propia decisión, y si contrastan con la tuya, pregúntate en cuál de las dos confías más. Ten cuidado con aquellos que ofrecen su opinión demasiado rápido; aquellos que hablan casi inmediatamente antes de escucharte pueden estar tratando de ayudar, pero sus voces más fuertes pueden confundir y nublar tu juicio.

4. No ser realista acerca del presupuesto.
Cuando salgas a buscar tu vestido soñado entre con un plan de juego: mantenerte dentro del presupuesto. Eso no significa que no puedas ser flexible acerca de cuánto estás dispuesta a gastar, pero te sugerimos tener en cuenta el máximo para evitar perder el control del presupuesto general de la boda, de nada te sirve un vestido sin una boda a la cual asistir.

5. Comprar tallas de menos (o de más) como incentivo. 
Si decides que quieres perder peso, tonificar, esculpir o someterte a cualquier tipo de transformación corporal dramática antes de tu boda, bien por ti y tu disciplina, pero comprar un vestido en función de cómo piensas que se va a ver en tu “futuro cuerpo” es un error. Dado el caso tendrás que hacer unas alteraciones más extremas al vestido, pero comprar un vestido que no te queden bien ahora con la esperanza de que pueda hacerlo en el futuro es una apuesta muy peligrosa.




6. Empezar con la mente demasiado cerrada, ¡o abierta! 
Si te encanta la moda o has estado investigando (idealmente a través de nuestra sección de NOVIAS), es muy probable que ya sepas lo que quieres. Pero puede ser que al final el estilo que tienes en la cabeza, esa imagen mental del vestido de novia de tus sueños, realmente no exista o no te luzca tanto como pensabas. Por otro lado, entrar sin ninguna idea de lo que quieres te hará perder el objetivo de acercarte al vestido perfecto.

7. Comprar sin contexto.
¿Dónde y en qué época del año te vas a casar? ¿En qué te sientes cómoda normalmente cuando te vistes para una ocasión formal? ¿Te vas a casar en una gran catedral? Posiblemente quieras una cola larga para llenar un espacio tan dramático. ¿Estás planeando una boda más rústica en un granero, un viñedo o una finca de campo? Tal vez un estilo de encaje o tul se adapte más a ese estilo de boda. Formularte todas estas preguntas te dará contexto suficiente para imaginarte en qué escenario estarás, y por lo tanto obtendrás algunas pautas con respecto a la silueta y el estilo ideal. Prepárate para ser honesto contigo misma y aceptar que tal vez el “vestido de ensueño” que tenías en mente podría no ser del todo adecuado para la estética de la boda que estás planeando.

8. Si dudas en diseñarlo tu misma, mejor no lo hagas.
Un vestido personalizado requiere de un gusto adquirido, y el proceso suele ser algo así: en primer lugar, eliges un diseñador (o modista) con quien colaborar, luego te reunirás con dicho colaborador, discutirán el presupuesto y el estilo deseado, el diseñador hace un boceto para ti (lo que que puede llevar varias citas), te ofrece ideas sobre telas y, una vez que se toman las decisiones, se crea una muselina, como una maqueta de tu vestido, que tu y el diseñador irán ajustando. Solo cuando la muselina se perfecciona y se aprueba se corta y se cose la tela y, obtienes tu vestido. El proceso es largo, repetitivo y requiere visión, paciencia y la comprensión de que es probable que no veas tu vestido de novia finalizado hasta estar muy cerca de la fecha de tu boda. Así que si no eres alguien que pueda manejar ese nivel de incertidumbre y si no tienes alguien en quien confiar plenamente, evítalo. Las novias con cualquier dosis de duda, indecisión o incertidumbre no son adecuadas para un vestido a la medida.

9. Comprar todo de una vez.
Cuando vaya de compras, el asesor seguramente emparejará el vestido que tienes entre ojos con un velo para ayudarte a visualizar el look completo (y hacer una venta). Incluso puede que te traiga accesorios para el pelo, aretes o collares, hasta unos zapatos. Pero ojo, lo escuchaste aquí primero: no compres esas cosas, al menos no de inmediato.

Las probabilidades son que los accesorios que tu asesor te lanzó ese día no sean los adecuados. Estás a punto de realizar una de las compras más grandes de tu vida, deja los complementos para más adelante. En este momento son solo una distracción. Confía en nosotras, pueden ser tentadores, pero esos extras pueden esperar.

10. Darle la oportunidad a todos los vestidos que ves. 
En todo proceso para elegir el vestido perfecto llega un momento en que las opciones se vuelven demasiadas. En cierto punto te vuelvas ciega después de ver tanto blanco y marfil, y terminas olvidando lo que realmente te gustaba y lo que no.