El primer consejo y truco imprescindible es girar un poco la cabeza y que se vea una sola oreja en la foto. De este modo, se marcarán más los pómulos y tu rostro parecerá más fino. Cuidado con sostener muy arriba la cámara, ya que de esta manera el tamaño de tu cuerpo y tu cabeza podrían parecer desproporcionados.

En segundo lugar, debes tener siempre muy en cuenta el fondo de la foto, es decir, cuidado con los selfies en la cama o en el baño. Por supuesto no te hagas la foto si tienes la fuente de luz detrás, saldrás muy oscura. Las sombras endurecen los rasgos y no nos permite presumir de ojos. Lo mejor es que ilumine ligeramente desde arriba. Ten en cuenta que los selfies con más “me gustas” son aquellos en los que predominan los fondos claros.

En tercer lugar, está la posición en la que nos hacemos la foto. Debes tener especial cuidado con el brazo. Normalmente solemos estirar todo lo que podemos el brazo que sostiene la cámara, de este modo saldremos más alejados y como consecuencia más favorecidos. ¿El pero?  Al hacer este gesto hace el brazo queda muy cerca de la lente y por lo tanto puede parecer que salimos con un brazo gordísimo. Nuestro consejo es que utilices el temporizador de la cámara, y si tu móvil no tiene, puedes descargar una app que ofrezca este servicio.

Por otro lado, debes tener en cuenta tanto la posición de tu cuello, como la de tus hombros. Alargando el cuello conseguirás una pose mucho más favorecida. Eso sí, intenta no adoptar nunca una postura forzada. Este truco también podrás aplicarlo a la hora de sonreír, recuerda que es mejor que no sonrías a que tu sonrisa parezca forzada.

Para el final hemos dejado uno de nuestros trucos favoritos: inclina la cabeza ligeramente hacia delante, de manera que bajes un poco el mentón, y entorna un poco los ojos. Son trucos de celebrity que no fallan. ¡No te olvides de decir cheese!



Fuente: Marie Clare